Peligros del pranayama son el uso excesivo de fuerza en la respiración yoga lo que puede provocar diversos trastornos físicos, sensoriales y mentales.
Efectos adversos del exceso de fuerza en el pranayama (resultados de investigaciones)
El pranayama (control de la respiración) ofrece numerosos beneficios si se practica correctamente. Sin embargo, si se realiza con fuerza excesiva o con técnicas incorrectas, puede tener efectos perjudiciales.
Diversos ejemplos y estudios en la literatura médica y de yoga indican que el sobreesfuerzo en el pranayama puede alterar el equilibrio físico y mental. A continuación, analizamos estos efectos basándonos en investigaciones científicas, conclusiones médicas y perspectivas de expertos.
Efectos en el sistema respiratorio (nariz, garganta, pulmones)
Impacto en los pulmones: Los expertos en yoga advierten que el pranayama nunca debe implicar una fuerza o tensión excesiva, ya que los pulmones son órganos delicados. Esforzarse demasiado al inhalar y exhalar puede dañarlos. Por ejemplo, en prácticas como el Kapalabhati, se aconseja a los principiantes exhalar con la mínima fuerza; al principio, la exhalación debe ser suave, no brusca.
Riesgos del pranayama excesivo
Dificultades respiratorias: Practicar pranayama demasiado rápido o con demasiada fuerza puede provocar dificultad para respirar, mareos o náuseas. Según un experto ayurvédico, quienes comienzan repentinamente varias técnicas de pranayama sin guía suelen experimentar mareos, náuseas, dificultad para respirar y confusión.
Esto se debe a la hiperventilación, donde la respiración excesiva reduce anormalmente los niveles de dióxido de carbono en el cuerpo. Las investigaciones demuestran que la respiración excesiva puede aumentar la frecuencia cardíaca y desencadenar cambios fisiológicos y psicológicos como mareos, dolores de cabeza leves e incluso calambres musculares. Si la respiración yoga excesiva causa disnea o pánico, debe considerarse una señal de alerta y la práctica debe reducirse o suspenderse de inmediato.
Pranayama Daños Graves en Casos Raros: También se han registrado efectos adversos raros pero graves del pranayama excesivo. Un caso médico reportó que una mujer sana de 29 años practicó Kapalabhati con fuerza y durante un tiempo prolongado, lo que le provocó un neumotórax espontáneo (colapso pulmonar debido a una fuga de aire hacia la cavidad pleural).
Profesionales médicos advirtieron que el esfuerzo extremo en las prácticas de respiración yóguica podría provocar efectos adversos graves. Si bien estos casos son raros, destacan que los ejercicios de respiración excesivamente forzados pueden causar daño físico a los pulmones.
Efectos del pranayama en los órganos sensoriales (ojos, oídos, piel, lengua)
Efectos en los ojos: Ciertas técnicas de yoga (especialmente las que implican bandhas o retención forzada de la respiración) pueden aumentar la presión en la cabeza y los ojos. Aunque la respiración controlada no afecta significativamente la presión intraocular (PIO), desaconsejo forzar la vista innecesariamente durante el pranayama.
Por ejemplo, en técnicas como Kapalabhati y Bhastrika, se ejerce una presión excesiva no solo en los ojos, sino también en todo el rostro y la cabeza, lo cual debe evitarse. El propósito del pranayama no es solo manipular la respiración con fuerza, sino también regular los sentidos. Por lo tanto, la interacción sensorial durante el pranayama debe ser tranquila y relajada.
Efectos en los oídos: Exhalar con demasiada fuerza o contener la respiración con la nariz y la boca cerradas puede generar presión en los oídos, lo que provoca sensación de taponamiento, zumbido (tinnitus) o malestar.
Además, realizar pranayama con fuerza aumenta el riesgo de mareos. Aunque estas prácticas se realizan con buena intención, se debe evitar realizarlas apresuradamente sin dominar sus principios. Si se experimenta dolor o un chasquido en los oídos al exhalar con fuerza, se debe detener inmediatamente y descansar.
La exhalación nasal rápida (como el Kapalabhati con fuerza) puede generar presión en la trompa de Eustaquio, taponando o irritando temporalmente los oídos. Por eso siempre recomiendo a los estudiantes que practiquen bajo la supervisión de un profesor experimentado.
Pranayama Efectos en la piel y las sensaciones corporales: La hiperventilación causada por prácticas de respiración yoga intensa afecta las sensaciones corporales. La reducción de los niveles de CO₂ en sangre puede causar hormigueo, entumecimiento o picor en manos, pies o cara.
Además, algunos practicantes de pranayama yoga experimentan un aumento de la temperatura corporal, calor repentino o sudoración excesiva. Estudios médicos indican que las personas sin entrenamiento que practican la respiración intensa alteran inicialmente el equilibrio de CO₂, lo que provoca hormigueo y espasmos musculares leves. Esta es la señal de alerta del cuerpo de que el cerebro no está recibiendo suficiente CO₂. Si se presentan sensaciones como entumecimiento o rigidez durante el pranayama, se debe disminuir el ritmo y reanudar la respiración normal.
Efectos en la boca, la lengua y el gusto: Los ejercicios de respiración pranayama intensos también pueden afectar la salud bucal y la percepción del gusto. Respirar rápidamente con la boca cerrada puede causar sequedad en la boca y la garganta. Incluso después de beber agua, algunos practicantes sienten sequedad persistente.
En un caso, personas que practicaban Kapalbhati y Anuloma Viloma con intensidad reportaron regularmente un sabor desagradable o mal aliento. Esto se debe a que la respiración excesiva aumenta la temperatura de las vías respiratorias, causando sequedad y mal aliento. De igual manera, el pranayama enérgico puede provocar sequedad de garganta, ronquera o un sabor metálico/salado en la lengua (aunque estos efectos son temporales).
Algunas personas también reportan náuseas o un regusto amargo tras practicar estos tipos de pranayama, lo que indica que la práctica debe ser moderada.
Efectos sobre el cerebro y la salud mental
El objetivo principal del pranayama es entrenar la mente para que se sincronice con la respiración, lo que conduce al equilibrio mental y físico. Sin embargo, el esfuerzo excesivo puede tener el efecto contrario.
Mareos y desmayos: La respiración demasiado rápida o forzada altera el equilibrio oxígeno-CO₂ en la sangre, reduciendo el suministro de oxígeno al cerebro. Esto puede causar mareos, aturdimiento o pérdida temporal de la visión.
Los expertos médicos advierten que el Kapalabhati y otros pranayamas intensos pueden inducir efectos similares a la hiperventilación, causando mareos, dolores de cabeza o aumento de la frecuencia cardíaca.
La hiperventilación excesiva que producen los pranayamas puede incluso causar desmayos temporales debido a un flujo sanguíneo insuficiente al cerebro. Si se experimentan dolores de cabeza o mareos al practicar pranayama, es una advertencia mental para detenerse y retomar la respiración normal.
Agitación, pánico y ansiedad: Las técnicas incorrectas de pranayama pueden activar el sistema nervioso simpático (respuesta de lucha o huida) en lugar de promover la relajación. Si bien la respiración lenta y controlada calma el cuerpo, la respiración rápida puede aumentar la actividad simpática, lo que provoca agitación y estrés en lugar de relajación.
Expertos en ayurveda y yoga han observado que el pranayama excesivo (como un Kapalabhati demasiado rápido) puede desencadenar ansiedad, pánico, irritabilidad e incluso fobias leves o ataques de pánico. Algunas fuentes indican que la respiración forzada excesiva puede provocar síntomas como inquietud, falta de concentración, miedo, ansiedad y pánico. Si el pranayama causa inquietud o miedo extremos, se debe reducir la intensidad o suspender la práctica.
Durante unas clases de práctica de respiración pranayama, observé a una mujer de mediana edad que empezó a llorar desconsoladamente mientras practicaba respiración profunda e intensa. Sus manos comenzaron a acalambrarse y sus dedos hormigueaban debido a la inhalación excesiva.
Estos incidentes demuestran que un pranayama incorrecto puede causar confusión, angustia o miedo, lo que algunos malinterpretan como un despertar prematuro de la kundalini. Sin embargo, la causa principal sigue siendo la velocidad e intensidad excesivas en la práctica.
Calor interno y desequilibrio corporal
Aumento del Calor Interno: Uno de los principales objetivos del pranayama es entrenar la mente para el equilibrio. Si la mente aprende a regularse a través de los sentidos, Sushumna Nadi se activa de forma natural y se mantiene estable. Sin embargo, practicar pranayama con demasiada fuerza o durante demasiado tiempo puede aumentar el calor corporal interno y alterar el equilibrio Pitta-Vata.
Calor corporal excesivo: Se sabe que técnicas como la respiración de fuego Tummo, Bhastrika y Kapalabhati generan calor. Incluso pranayamas refrescantes como Sheetali pueden elevar la temperatura si se realizan con demasiada fuerza. El pranayama rápido aumenta el calor corporal, lo que puede provocar hemorragias nasales, irritación ocular, sudoración excesiva, ardor o acidez.
Algunos practicantes han reportado algunas gotas de sangre fresca por la nariz después de una Bhastrika matutina demasiado vigorosa, lo que indica una ruptura de los vasos sanguíneos nasales debido a la presión excesiva.
Desequilibrio Vata-Pitta: Según el Ayurveda, el pranayama agresivo altera los doshas Vata y Pitta, lo que provoca irritabilidad, insomnio o trastornos digestivos. Si una persona experimenta calor excesivo, fatiga o alteraciones del sueño después del pranayama, esto indica un desequilibrio. En estos casos, se recomiendan prácticas relajantes como Sheetali o Sheetkari en lugar de técnicas intensas.
Efectos sobre la presión arterial y el corazón: El pranayama excesivo puede afectar la presión arterial. Si bien la respiración lenta y profunda reduce la presión arterial, técnicas enérgicas como el Kapalabhati pueden elevarla si se practican durante demasiado tiempo.
Los estudios científicos demuestran que las personas con hipertensión deben evitar el pranayama vigoroso, ya que puede aumentar tanto la presión arterial como la ansiedad. Además, las personas con problemas cardíacos y hernias deben evitar la respiración abdominal forzada, ya que ejerce una presión innecesaria sobre el pecho y los órganos internos.
En conclusión: Practicar bajo la guía de un experto con un enfoque equilibrado es esencial para evitar estos efectos adversos.